martes, 16 de agosto de 2016

la mirona





Otro de mis microrrelatos publicado por Diversidad Literaria, esta vez con el Titulo "La Mirona" recopilado del certamen Sensaciones y Sentidos III para la antología del mismo nombre.















Tras el ojo de la cerradura, se recortaba la imagen de una escena que desveló para mí un nuevo punto en el mapa de mis inconfesables deseos. Me recreé, al mirar a través de un filtro que elaboré con materiales de mi fantasía. Y a medida que los píxeles de aquella fotografía poblaban mi mente, se adueñaba de mí la lujuria, agradeciendo la suprema suerte de que la puerta estuviese cerrada y que la curiosidad fuese mi capital pecado.

mis publicaciones bajo estas portadas



jueves, 4 de agosto de 2016

El valor de la escucha

Gran Regata'16 Cádiz
En busca de agua, cada mañana. Niñas e iguales, con seis, siete, ocho y nueve años. Cada día, después del colegio, iban a por agua, cada una con una garrafa de cinco litros, a la fuente más cercana, a un kilómetro de distancia. Para llegar, habían de atravesar campos que se vestían y desnudaban periódicamente y un bosque, todo pre-decretado por los códigos de la Naturaleza. Por el camino, jugaban a lanzarse espigas que se les asían a la ropa o prendían del pelo. Recogían algarrobas, grosellas y rojas o negras moras. También encontraban, a ambos lados de la vereda, almendros en flor y avellanos. La fuente era una blanca y simple pared con tres caños de agua fresca.

El escenario que se describe, campo de fuerzas vivas, me lo narra una ya mujer, aprendiz de quien es ella, al igual que el río cuenta sus cosas como él las vivió, porque esas son sus verdades.

Hasta el olor del aire notábamos ya, ella y yo, en el advenimiento del recuerdo. El magna ambiental nos envolvía a la vez que ella iba extrayendo las sensaciones de los vericuetos de su memoria. Los traviesos rayos de sol atisban por entre los espacios vacíos del follaje para jugar con ellas al escondite de sombras terrenales y, yo me cubro para que no me vean, para que no pisen mi sombra. El canto de pájaros, ese eco que la luz de la mañana devuelve a la tierra, vida y timbal de todo el espectro de sonidos que caben en los mil registros, me remontaba la corriente del tiempo trasladándome a una florida y sencilla imagen de su niñez. Me interné en el bosque porque quería vivir intensamente su recuerdo y sacarle el jugo en una comunicación sincera, en un camino hacia su conciencia.

Ella, sabía contar lo cotidiano para descubrirme la estética de las cosas cercanas. Su historia es un tejido de atracciones y utopías, un camino largo y bienintencionado, que no avanza de manera lineal, empero se desliza con bondad que es la manera de asegurar la dignidad de su experiencia.

Cuando escuchamos a otras personas irradiarnos lo que son y lo que tienen, estamos expuestas a y podemos sentirnos, en alguna medida, afectadas por ellas. Porque nos mueven y nos conmueven con el viaje heroico de su vida y de su alma, llenos de sabiduría orgánica e invisible. Es el momento de parar nuestro sentir y decirnos: “Solo respira. Detén el tiempo. Abre los sentidos. Inúndate de ahora. Aquiétate y reconoce tu esencia”. Probablemente a esto le llamen “la escucha activa”.

Parafraseando al científico Robert Lanza refiriéndose a la no existencia de la muerte: “Cuando escuchamos no lo hacemos con una matriz determinada, sino según la matriz ineludible de nuestra vida”.


dedicado a ti, que me lo contaste.


domingo, 10 de julio de 2016

al ingeniero Bernardo




Zoran Music, Autorretrato 1988
Centre Ponpidou, Málaga
No voy a regatear sinceridades ni detenerme en una puntillosa ilación de detalles, tampoco haré una ruta perdida por los vericuetos de la memoria ya que mi única intención, con esta revelación, es la de honrar la memoria de una persona, abuelo de muchas, que, habitada por almas irascibles se entregó a esa mujer desnuda y tan bella como un cielo despejado que libera al hombre de su cuerpo maltratado convertido en un peso insoportable.

El ingeniero Bernardo, aprendiz de quien era y arqueólogo de sus cavernas interiores se enfrentaba a la muerte atado a su cama. Con estas frases le recuerdo: “la marina de guerra solo sirve para tomar el té”. Y, “No es un pañal, adecuado para mayores”, me dijo, en otra noche desapacible, con la mirada indignada.


Santo varón de misa, lotería y copa, también para quienes le convivieron y lo era de ascendencia: Marques (Grande de España) y Barón, títulos heredados de familia de los que él no hacía aspavientos, más bien los ocultaba. No era hombre de boato, no, al contrario, humilde obrero, bondadoso y generoso. No tuvo hijos, que yo sepa y las que me cuentan, empero sí fue padrino en muchos bautizos, unos más cercanos -como el de Mari Paz, su "hija" predilecta- y otros por compromiso, a los que él se prestó y entregó. Hombre sensible, humano, cariñoso al que le gustaba de chupar los ojos a la chiquillería. Recio y recto en su trabajo, con carácter. Sibarita en sus deleites, gustaba de descorchar una botella y, acompañado, vaciarla en copas disfrutando de infinitas e inagotables conversaciones, ya que él era hombre de mucha mundología. Le gustaba de comer fuera, en buena compañía. Hombre de cuadrilla, fiel a sus amistades, amigo de quien le preciara. Culto, muy culto, de apariencia heredada. Disfrutaba de la fotografía y cuando pudo se compró la mejor cámara que encontró. Viajero, por su trabajo y por placer. Supo sacarle a la vida el jugo.

De lo que yo puedo contar y es el Bernardo que conocí, quedan en mi recuerdo frases y hobbies. Además de la afición por la fotografía, no se hartaba de pasear por el Corte Inglés, le gustaban los zapatos. De su boca salieron expresiones como “Cojones, dónde puedo ir a mear” o “de niño es más fácil”. Recuerdo su cantinela al iniciar muchas de sus frases, sobre todo cuando hablaba del trabajo,   -su gran pasión, creo yo-: “vamos a ver”. Charlatán y risueño, “nos vamos la cuadrilla a Madrid, qué bien nos lo vamos a pasar, jajajajaja”. Bromista, le gustaba de quedarse contigo,

-“nos esta esperando Carlos” le decía, 
-“dónde” le preguntaba Rosi, 
-“debajo de un pimiento” le respondía, jojojojo -sonrisa picarona-.


Bernardo, persona que conocí cuando ya no era del todo él, empero por lo compartido en largas noches entre los meses de mayo y junio -que ni frio ni calor, aunque sí intensas- y por lo que me contaron sus allegadas puedo sentar aquí palabras que lo definen y alagan para recuerdo de nuestro encuentro, “tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio y coincidir”.

hasta pronto Bernardo
DEP

sábado, 2 de julio de 2016

la medicina tiene alternativa, medicina convencional vs medicina complementaria

con la medida justa el corte es perfecto,
Rosa Olea. ¿A cuánto el género?
exposición en el exterior
del Mercado de Abastos de Cádiz
Para situarnos:

Marilo Montero, presentadora del programa tv “Saber Vivir”, afirmo que oler limones previene el Cáncer.

En la publicación El País, en su editorial sobre Salud, el bioquímico Mulet, autor del libro “la medicina sin engaños” publica un artículo con el título: “la medicina no tiene alternativa”.

Y viene a decir que, “el perfil de los pacientes que recurren a la pseudomedicina no tiene que ver con aspectos económicos o culturales, sino con la capacidad de sugestión en personas psicológicamente vulnerables que buscan referentes motivados por factores diversos: por contraposición a la industria médica y farmacéutica, por la necesidad de encontrar una trato humano y afecto en la consulta, por el consejo del boca a boca, por las tendencias y/o modas de los famosos o, por desesperación”.

Aunque, quizás, no iba por aquí el artículo, yo me pregunto, cuando menos: “¿si te sientes defraudada, abandonada, engañada o desahuciada por la medicina convencional y la industria farmacéutica no es licito buscar la salud por otros canales? ¿si no te tratan como persona no es normal que se busque la humanidad en otras puertas? ¿si estas desesperadas, qué haces, te quedas en casa y esperas tu final?

¿Sobre qué estamos hablando?

“La gran empresa de la inteligencia creadora es perseguir el dolor hasta su madriguera” Javier Gomá, en “Necesario pero Imposible” de la Tetralogía de la Ejemplaridad. Yo le parafraseo y digo: “la gran empresa de la medicina es perseguir el dolor hasta su madriguera”.

Y pienso que, la llamada “medicina convencional” ha convertido al ser humano en un conglomerado de órganos y cada uno de los cuales tiene su especialista. Empero de la persona enferma no se ocupa nadie. Una medicina convencional con conocimientos científicos y tratamientos para el dolor que rayan la eficacia total. Sin embargo, no llega a paliar algunos dolores y síntomas, al menos sin tratar con alta toxicidad, específicos y singulares provocados por las enfermedades agrupadas en el término “cáncer”.  El dolor que produce el cáncer es holístico. Es un dolor que abarcaba el cuerpo, el mundo emocional y el universo mental. Decía Tagore que “El que se ocupa demasiado en hacer el bien, nunca encuentra tiempo para ser bueno”. Así es la medicina convencional una inteligencia completamente lógica, como un cuchillo sin mango que puede herir a quien lo toca.

Pese a todo los avances y nuevos enfoques, todavía impera un modelo de cuidar y curar desde la carencia y no desde las capacidades de la persona.

Al “no existir” trabajos de investigación basados en la evidencia científica que justifiquen tratamientos complementarios, el uso de los mismos queda sujeto a la libre elección del oncólogo y por tanto sujeto a diferentes interpretaciones de los valores y capacidades de la persona paciente y en función de las capacidades y conocimientos del profesional al respecto de tratar con o sin “complementos”.

Según los 4 Principios del a Bioética: Maleficencia, No Maleficencia, Autonomía y Justicia.

El oncólogo a de potenciar la AUTONOMIA del paciente favoreciendo la toma de decisiones emancipada y, a su vez, fundamentar el Principio de BENEFICENCIA desde su papel de profesional como asesor y acompañante en todo el proceso de la enfermedad. Atendiendo las necesidades que requiere cubrir la persona desde la profundización en la Ética de Máximos y de la moral individual.

¿Hacia dónde podemos mirar?

Aquí, en el espacio vacío entre lo científico y la persona humana, es donde otras maneras de practicar la medicina tienen su cabida, las llamadas “medicinas complementarias”. Reiki, acupuntura, homeopatía, shiatsu, yoga, relajación y meditación, herboristería, aromaterapia,  etc, etc… Cumplen una labor esencial en el control de síntomas y paliar efectos secundarios de la medicina convencional en procesos oncológicos.

Existe evidencia suficiente que avalan los beneficios de conjugar medicina convencional con otras medicinas. NCI tiene resúmenes de PDQ que se basan en la evidencia para las terapias integrales, alternativas y complementarias.

También podemos atender que, según la Doctora Eugenia Chan, en su estudio sobre “la calidad de la eficacia de investigación en MCA” dice: “que en un estudio realizado en EEUU en 1993 un tercio de la población utilizaba alguna de las formas de medicina no convencional. Ella repite ese estudio y la prevalencia alcanza un 62% de la población. Y, quedando claro que los usuarios no son especialmente contrarios a la atención convencional, pero tienen un enfoque más holístico de la salud o simplemente optan por múltiples opciones de tratamiento”. Afirma, “la MCA se ha convertido en Complementario, Integral e Integrador”.

Otros estudios en esta línea como el de Edzar Ernest, médico alemán, 2003, en la Revista Médica de Australia, repite estos mismos datos. Barnes en 2004, publica en NCCAM que en el último año el 36% de la población que necesito tratamiento médico acudió, también a la MCyA. Ya, en 1998, Astin en un mismo estudio reflejaba el 40%.

Qué ofrece la MCyA:

·         Más participación activa de las personas pacientes.
·         Métodos para el manejo del dolor
·         Remedios a preocupaciones especificas
·         Servicios sanitarios preventivos
·         Cuidados paliativos
·         Reducción de estrés en todo el proceso
·         Etc, etc.

Extraído de argumentaciones ofrecidas por Michalsen en 2003 o Berga en 2003 avaladas por 370.000 artículos publicados en revistas médico-cientificas entre principios de los 90 y 2002.

El Instituto Nacional del Cáncer de EEUU provee de una base de datos médicos PDQ que define como “fuente de información fiable y exacta”, para la consulta tanto de pacientes como de profesionales de información basada en la “evidencia” sobre las terapias MCyA.

Lista:

·         Acupuntura
·         Aromaterapia y aceites esenciales
·         Nutrición y complementos alimenticios, cáncer de próstata
·         Cannabis y canabinoides
·         Coenzima Q10
·         Vitamina C
·         Extractos de muérdago
·         Etc, etc.

La llamada “medicina integrativa” que agrupa todos estos recursos médicos en favor de la salud de la persona a tratar, poniendo a esta en el centro como un ente holístico, una persona con múltiples aspectos a cuidar y no solo un órgano afectado de cáncer (cáncer de mama, cáncer de colon, etc.) No todas las personas reaccionan de la misma manera ni desarrollan de la misma manera la enfermedad y esto depende de infinitas variables como la situación personal, la capacidad de resiliencia, el código postal, la mayor o menor tolerancia del dolor o de la absorción de tratamientos, los conocimientos previos de la enfermedad, la cultura o las creencias, etc., etc., etc. Por ello, según casos y personas enfermas, concretando, se pueden elaborar planes de actuación para tratar el desequilibrio de salud que sufra la persona paciente, acudiendo a los recursos fiables existentes. Una máxima que la profesión de oncología, y la comunidad médica en general, no puede ni debe obviar en pos de la persona que solicita su ayuda para restablecer su salud.

¿Dónde queremos estar?

En primer lugar, despejar tres territorios claves:

1º el Curanderismo, donde convergen la curación por la Fe, las tradiciones ancestrales y las culturas tribales.
2º la Avaricia Humana, el negocio en tres marcos: el de las personas, el de las marcas y el de las farmacéuticas.
3º la Estupidez Humana.

Expuesto esto, queremos estar en la Medicina Integrativa. Todo un método de atención que incluye la mente, el cuerpo y el espíritu de la persona paciente. Combinando la medicina convencional con prácticas de medicina complementaria y alternativa.

Incluir en el diseño y cartera de servicios del Sistema de Salud la dimensión de la atención integral es una exigencia cada vez más ineludible y nosotras mismas no podemos obviarlo.

Referencias y enlaces:



¡Y ojo! “lo natural no significa que no haga daño”.


+microrrelatos

Saeta Marinera


Castillo Santa Catalina
La Caleta, Cádiz
Acuérdate de lanzar mis cenizas al mar, como habíamos acordado. Nunca podré perdonarme que mis restos no acaben siendo mecidos por el vaivén de las olas y que un pez, no importa el tamaño, me esparza por los mares adherida en su lomo. Soñé de pequeña que sería pirata en los siete mares. La vida, no tenía esos planes para mí. La vida, quiso que yo fuera veleta de los vientos y girará sobre un gozne siendo guía y señal para aquellos que no conocen su rumbo o cambian mucho de ideas, sentimientos o gustos. Veleta y no pirata, este ha sido mi penitencia y haberme oxidado y no servir a mis caseros. Cigüeña, no me olvides tú y lleva mis despojos en una atada de tu pico mar adentro, que quiero volver a nacer. Quiero, tener un feliz viaje al fondo de los mares.






Calle Fatalidad

Centre Ponpidou, Malaga
Es como sale mejor, tirando de ella. Cuando se queda atrapada y no puede soltarse lo mejor es tirar y
tirar hasta que salga. Una inmensa minoría de las veces acertar en el calambre es la única manera de extraerla. Estando ahí en el pozo, cabalgata de pesares de personajes infaustos de tan normales o normales de tan faustos que viven irrealidades prácticas que tienen mucho que ver con moralidad grosera y repugnante que les habita por los callejones del fracaso, es difícil salir a flote. Empero, cuando tu vida ya toma ese color amarillo anémico con irisaciones obscenas es el momento de plantar cara a la depresión y gritar: ¡estoy viva!

MIcrogénero

historia de la humanidad en plastilina *
Sócrates café
La marina de guerra solo sirve para tomar el té, sentencio, el ingeniero Eduardo Cotilla, atado a su cama. <No es un pañal adecuado para mayores>, me dijo con la mirada húmeda.

Crónicas de la ultramodernidad
Mientras la basura se acumula en la puerta, la moralidad cojea y un titiritero es encarcelado.

El misterio de la voluntad perdida
Al cambiar de acera siempre miraba hacia atrás y solo veía su sombra.

Nuevo mundo, ética para náufragos
Esta vez Juan Nicodemo naufragó en la costa de un mar sin playas sobre una procesión de olas, ¿cuántas generaciones de náufragos podrían haber llegado hasta allí? Reflexionó mirando unas huellas humanas.

Hablemos de la vida
Cada vez que abría los ojos todo su afán era quitárselo, aquello le parecía una aberración, la dignidad le acompañaba mientras le seguía temblando la vida. 


* http://www.dipucadiz.es/prensa/actualidad/La-historia-de-la-humanidad-construida-en-plastilina-en-el-Palacio-Provincial/

miércoles, 8 de junio de 2016

hay esperanza




Una versión de este texto, ajustada a las bases del II Certamen de Microrrelatos Hay Esperanza, propiciado por la Fundación Vencer el Cáncer, esta integrado en el libro públicado fruto de dicho certamen y presentado en la Feria del Libro de Madrid. Si quieres comprarlo y apoyar con tu aportación la investigación sobre el cáncer, puedes hacerlo en este link: http://www.bubok.es/autores/VencerelCancer

Emulando al poeta Carlos Edmundo de Ory,

"Cáncer,

he pronunciado esta palabra

y se me ha llenado la boca de dolor".

El dolor como la gratitud surgen desde dentro, desde lo profundo, desde la cuna de los sentimientos. Allí, sí, también anida el dolor, el físico y el emocional. Y cuando hablamos de dolor físico, de una punzada que nos recorre las cicatrices, del pecho, del cuello, de la axila… decimos: “parece que me dieron una puñalada”.

Muchas personas reconocemos esa puñalada. "Puñalada trapera", un término que tiene su origen en los desgarros que se producían en la tela. El cáncer me agredió de esta sucia manera y me produjo un desgarro sistémico, un fuerte sentimiento de daño y desolación. Esta, como otras que me han dado en la vida, la he tenido que respirar. Por una parte, me ayudaron los analgésicos, la cirugía, los profesionales sanitarios, otras terapias (meditación, neuropatía, yoga, bioenergética, relajación…) y el tiempo que, inexorable y verdugo, en positivo o en negativo, todo lo sitúa. Por otra parte, poner en juego mis recursos aprendidos y asimilados de la experiencia empírica fueron necesarios para volver a pavimentar la base de la salud. Y al mismo tiempo, al dolor me ayudó a paliarlo, el compartirlo, como el agua para el fuego o el viento a la llama, como el llanto a la pena. Expresar ese dolor que me afligía, describiéndolo, fue un sedante natural muy poderoso.

El mal que me produjo el cáncer era holístico. Era un dolor que abarcaba mi cuerpo y mi mundo emocional y mental. Un martirio que me rompió la vida. Una dolencia social y de sociedades. Un dolor que se expandía a la familia, a la pareja, a los amigos y los vecinos. Un lamento, el del cáncer, que minó mi fe y desmanteló mis creencias, que trastornó mi espiritualidad. Una angustia que me contaminó la mente y me volvió loco. Encontrar una ventana para gritar este pesar fue vital. Por fortuna, pude encontrar el altavoz por el cual vociferar el tormento que me producían las heridas de una enfermedad que no sabe de hermanos ni amigos, ni padres ni hijas, que no entiende de edades ni de proyectos ni de futuros, pero que, al acogerla, escucharla y expresarla, mermó su capacidad de hacerme daño. Esta ventana la encontré en mi pareja, en una amiga que me escuchaba, en la psicooncóloga, en la familia, la escritura. Pude, también, encontrarla en una pared que derribé, descargando sobre ella la ira, la injusticia y la impotencia.

Cáncer, un concepto que dicen algunas personas que pasa como con el corazón: que no duele. Y yo digo que sí, que duele y desmesuradamente, a raudales. Te duele cuando lo padeces y mucho tiempo después. Me duele el cáncer que se llevó a mi cuñado, me duele el cáncer que amputó a mi prima, y a tantas amigas, me duele el que ya no me dejó trabajar más. Me duele porque el cáncer conlleva muchas pérdidas. Cuan tsunami que arrasa con todo. Sin embargo, ahora afirmo que ¡el cáncer y su dolor se pueden vencer! Porque el ser humano tiene una capacidad de sanación y de resiliencia sin límites. El cáncer se hace débil ante la voluntad, el amor, el coraje, la necesidad y el deseo. Cinco valores con suficiente fuerza de curación y que, actuando en sinergia, son nucleares para la sanación.

Por eso, hoy, y desde ayer, me sobran razones para utilizar el término “gratitud”, porque agradecer a la vida lo que la vida me ha dado es necesario para que reine en mí la armonía y la salud.


“Gratitud,

he pronunciado esta palabra

y se me ha llenado la boca de salud”.



¡Gracias, por poder expresar esto aquí, trece años después de aquel insoportable diagnostico!